Y Febrero llegó ¡Como si fuera diciembre!

Pero qué frío y ¡se siente fuerte en todo el mundo! Me he sentido como la ardillita de la Era de hielo! En fin, es tiempo de estar más en casa, y a sentir el calorcito por la llegada de San Valentín, faltan pocos días y pensar que parece más una fecha navideña, por el frío y por el paisaje, creo que en vez del rojo y rosa característicos del 14 de febrero, predominará el blanco brrrrrr.


Me parece que el frío inusual de estos días es el que no deja ir a las fiestas navideñas y las quiere mezclar con las de San Valentín, en fin, después de todo, vivimos en una era global ¿O no?

Cuando veo en los noticieros y en la TV que el cambio climático afecta al mundo entero, aunque sea por un segundo, debo admitir que sí pasa por mi cabeza la idea de que podría ser el fin del mundo y recuerdo las películas apocalípticas como la de "Un día después de..." o la más reciente, "2012 la era de hielo" y no es la de la ardilla que ilustra mi post sino la que plantea el fin del mundo como tal después de una catástrofe que inicia en Islandia y nos pone a temblar de frío a los que ¿sobrevivimos? en el mundo entero. Pero estos pensamientos rápidamente se tranquilizan cuando recuerdo aquél refrán popular: "Febrero loco, marzo otro poco". Así que esta locura del mes, empieza a parecer una severa esquizofrenia, pero podemos prepararnos para enfrentar los vientos, los frentes fríos y las lluvias, nevadas y granizadas sorpresas con un CORAZON CALIENTITO, lleno de buena vibra para todos, para el planeta, para nuestras familias y amigos, y para nosotros mismos. Que este mes de febrero te encuentre bien y te llene de bendiciones.

Carencia vs. Abundancia en 2012

¡Feliz Año Nuevo! Ya llegamos al tan esperado y al mismo tiempo, temido 2012. y aquí estamos, vivitos y coleando, dispuestos a pasarla de lo más bien, otros 365 días más para celebrar que estamos vivos y que de nosotros depende el camino hacia nuestra felicidad.

Y así con esta alegría quiero compartir una reflexión. A ver, ¿cómo cerraste el año pasado? ¿Cómo iniciaste este año? Muchas personas se reúnen casi mecánicamente con sus familias y de pronto, entran en una dinámica de caos y estrés. Cenan rápido, se abrazan rápido, comen las uvas rápido, y se van, rápido. ¿Dónde está el disfrute? Las fiestas son para pasarlas tranquilamente sin tensiones, sin prisas.

Así que recordé que hay dos formas de mirar la vida. Una es desde el pensamiento de carencia. Cuando vemos el mundo así tenemos pensamientos fatalistas, por ejemplo: "El mundo se acabará en el 2012", "No iremos a cenar a casa de tu familia porque son muchos y no tenemos para llevarles regalos", "no invitemos a cenar al tío que come mucho, porque se acaba nuestra cena", "hoy no celebraremos porque todo está carísimo", y cosas por el estilo. En cambio, desde un enfoque de abundacia pensamos: "Quiero compartir mis fiestas con mis amigos queridos y mis vecinos", "quiero hacer una comida para mis primos", "esta vez aunque esté lejos y la pase solo, la pasaré en paz, alegre y enviando bendiciones a todo mundo". La diferencia entre tener un pensamiento negativo y uno positivo es en el ambiente que generan. El primero, deprime. El segundo motiva y genera posibilidades de tener mucho éxito y hacer los sueños realidad.

Por tanto, de nosotros depende cómo queremos que nos vaya en 2012. Enfoquémonos en pensamientos de abundancia y bendigamos cada situación y persona que nos rodea. Veremos milagros y maravillas alrededor. Lo positivo atrae lo positivo, y en este inicio de año es bueno recordarlo.

¡Felicidades a todos y muy buen año, que todos sus sueños y anhelos se realicen muy pronto!

Regalos, ¡sí!...Roperazo, ¡no!

Bueno, bueno, ya pasó la Navidad, qué bonitas fiestas, cenas, sorpresas y hasta milagros navideños, todo en el ambiente es dicha, alegría, ganas de celebrar o al menos, ganas de descansar y pasarlo bien, en calor de hogar. ¿Pero qué sucede? Que después de cenar, por lo general, se abren los regalos. Algunos organizan intercambio y sacan papelitos para otorgar regalo a uno de los invitados, generalmente son familiares o amigos queridos. En otros casos, sobre todo cuando es una reunión pequeña, se abren los regalos que cada uno le da a los demás.

Gracias a esta pequeña ceremonia, podemos vivir la virtud de la GENEROSIDAD. Ser generoso es dar, brindar algo bueno hacia alguien específico, o hacia los demás en general, SIN ESPERAR NADA A CAMBIO. Sin embargo, este acto sublime que pone en práctica el verdadero sentido de la Navidad en los corazones y en las acciones, se ve opacado por el actual CONSUMISMO en donde parece que lo material desplaza la celebración espiritual de esta época y lo que es peor, con este consumismo también surge el EGOÍSMO que no va para nada acorde con la paz y el amor que se supone invaden nuestros corazones en estos días.

Son generosas las personas que dan un regalito, ya sé, ya sé que son tiempos difíciles y que no se puede disponer de gran cantidad de dinero, pero un regalo generoso no necesariamente cuesta mucho dinero. Hay que echar mano de la imaginación y creatividad. ¿Qué tal algo preparado con nuestras manos? Un platillo, un panqué, una bufanda, una bolsita con dulces, una taza con motivos navideños o simplemente, una tarjeta navideña hecha con recortes pero que expresa los sentimientos hacia aquellos a quienes estimamos. Son generosos los que se toman la molestia de envolver el regalo, o al menos de elegir un papel y moño adecuados, siempre pensando en la persona a la que se obsequiará el paquetito.

El regalo que se elige pensando en la persona querida, con todo detalle, con especial esmero se recibe de la misma manera y claro, quizá sólo disponemos de una pequeña cantidad, pero dentro de ese presupuesto, si nos tomamos el debido tiempo para buscar algo que le agradará, seguramente, provocará la sonrisa de quien recibirá el presente y siempre recordará con cariño el detalle.

Regalar por regalar, para salir del paso

En cambio, cuando se sale apresuradamente a buscar las ofertas, la rebaja sobre la rebaja, y no se piensa en la persona, sino en comprar lo más barato y de prisa, cualquier "chuchería",  sin fijarse en ningún detalle, sólo deja ver una cosa: Un corazón duro, avaro, que sólo da para "cumplir" con el protocolo, para que los demás vean que sí dieron algo, aunque sea un objeto inservible y que verdaderamente no le gustará a nadie, ni a ellos mismos.

Son tan apresuradas estas formas de "regalar" que a veces, se dan alimentos con una fecha de caducidad que ya se venció, como turrones, latas de atún, algunas bebidas, chocolates, en fin. ¿Quizá por eso estaban en la rebaja de la rebaja y con dos descuentos adicionales?

Es diferente a no saber qué regalarle a alguien que apenas se conoce, porque al menos, está la intención en el corazón y la generosidad siempre guiará a la creatividad a encontrar el regalo adecuado. Por ejemplo, a mí me gusta mucho la moda de los "regalo electrónicos" que tienen algunas tiendas, en especial las librerías y las tiendas de discos. Es una simple tarjetita a la que le cargas una cantidad, la que tú decidas, y le otorgas la tarjeta a la persona, que puede canjearla por un libro, disco o película de su agrado. Me parece que ese regalo es genial para cuando uno no sabe qué regalar y de verdad quiere que la persona reciba un regalo adecuado.

¿Qué es el roperazo?


El roperazo es una práctica cruel, egoísta, deshumanizada y absolutamente tonta idea de sacar algo que nos regalaron hace tiempo y más o menos limpiarlo, componerlo y así regalarlo. Qué tacañería, qué pedazo de inconciencia. Lo peor es que hay personas que sacan del ropero algo que jamás usaron y lo regalan, sin acordarse de que la persona a la que se lo dan, fue la que se los regaló! Qué ridículo más grande! Pues conozco personas que así son. Por ejemplo, que tuvieron un baby shower o una despedida de soltera hace unos 5 años y en esa fiesta dieron los famosos "recuerditos". Generalmente, esos recuerditos no sirven para nada, sólo un adorno y feliz recuerdo de que un bebé nació o una persona se casó. Pasa el tiempo, y algún tacaño saca del ropero ese recuerdito, le da una limpiadita, le pone un moñito y lo regala de NAVIDAD!!! ¿Para qué le serviría a un hombre un rodillo o un liguero de juguete o un corazón de peluche que se dio alguna vez en una despedida de soltera? O bien, ¿para qué le sirve a una soltera o soltero que le den un biberón, un gorrito o un zapatito de bebé? Sobre todo si esa persona estuvo presente en la celebración anterior, es algo ridículo. Yo creo que es mejor que no se le dé nada, tan sólo un abrazo y un: ¡Feliz Navidad! es lo mejor, lo más apropiado y lo más honesto.

Algunos regalan objetos que inicialmente estaban destinados a otra persona, quizá en un intercambio, y esa persona no llegó, así que regresaron con su regalo. Llega una nueva navidad y sacan la caja para regalarla esta vez y así deshacerse de lo estorboso. Resulta que son unos calzones que eran para la tía Gertrudis cuando estaba gorda, pero como ya se hizo la lipo, no los necesita. Lamentablemente, el paquete fue a dar a manos de la tía Cuquita, que aunque cincuentona, todavía está de buen ver, pero para nada es de de la talla de la tía gorda. ¡Qué enfado más grande y qué lío! ¿Quieres ser recordado como el más odioso, odiado y tacaño de la familia, oficina o círculo de amigos? Regala roperazo o para salir del paso, no te olvidarán y procurarán no involucrarte en más regalos, notarás que poco a poco recibes menos regalos. ¿Eso querías, no? ¡Concedido! Rechazo público.

Los que reciben los "regalos"

Obviamente, las personas que son "víctimas" de los regalos que no sirven para nada, que son claramente baratijas o cosas usadas, o cosas encerradas durante años en el ropero, sólo se quedan viendo cómo a los demás sí les dan cosas al menos, agradables y nuevas. Un consejo muy valioso es que aunque los inviten claramente a un intercambio o sepan que les van a dar un regalo, no generen expectativas, sino que desde antes, envíen bendiciones para las personas que les regalarán algo. Sin expectativas es mejor. Porque entonces, puede que les toque un regalo a su gusto, o mejor. También que si el regalo es algo inservible, que ustedes le encuentren el uso o el destino final, sin generar  ningún tipo de sentimiento triste o de coraje.

Ahora, lleven una bolsita porque a veces, los tacaños suelen regalar lo que les sobra sin envoltura, y sin pena ni ningún tipo de vergüenza, te lo dan en la mano, ni moño le ponen, y pues al menos, si discretamente desdoblas una bolsita, parecerá como que te dieron un regalito decentón. 

No quiero que piensen que soy materialista. Estamos hablando de la época y de los festejos. Si en la cena de Navidad en familia se acordara no dar ningún regalo, sería lo mejor. Se recibiría al Niño Jesús en el corazón y entre todos, se generaría un ambiente espiritual positivo. Pero si avisan que la fiesta incluye regalos, al menos, lo que queda es poner en práctica la generosidad, no lo contrario. Precisamente, porque es Navidad, y desde ahí es el punto que trato ahora.

¿Qué hay del regalar por regalar y detrás del roperazo?

En las personas que suelen hacer esto sólo se observa un gran egoísmo generado por un constante pensamiento de carencia bastante arraigado en su ser, es decir, son personas que ven al mundo como un lugar inseguro, carente de valor, en el que hay que aprovechar cualquier oferta, cualquier desperdicio, cualquier cosa que otros tiren, para sacar provecho. Esas personas, al mismo tiempo que pueden regalar una tontería, exigen recibir lo mejor, sin merecerlo, sin esforzarse por conseguirlo. Personas que viven en constante frustración, se quejan de todo y de todos, no se aceptan y mucho menos, aceptan a los demás. Se pasan el día viendo todo lo que es más caro y se enojan por no tener dinero para generarlo, pero tampoco hacen nada para generar más riqueza.

Por lo general, son personas amargadas, criticonas, frustradas y con un gran sentimiento de envidia y rencor hacia los demás. Esto me parece muy triste porque no les permite ver cómo su tacañería y avaricia salen a la luz al entregar sus "regalos". Estas personas no aceptarían recibir aquello que dan. Paradójico, ilógico y demente. Así es el pensamiento de carencia. Pensar en cómo quitarles a los demás lo que tienen y quedarme con todo el pastel. Las personas pueden abandonar este comportamiento si cambian su pensamiento negativo a positivo. Un pensamiento positivo generará una serie de sentimientos positivos y al menos, serán más honestos y responsables cuando se trate el tema "regalos" en su vida.

¡Son demasiados regalos!

Hay otro tipo de personas que no se aceptan a sí mismas y que tampoco aceptan lo bueno que les da la vida. Por ejemplo, están frente a alguien muy generoso a quien le llena el corazón de alegría dar sin esperar nada a cambio y entonces, da a manos llenas en esta época de Navidad, con pleno uso de conciencia y porque tiene capacidad económica para hacerlo o bien, administra su dinero para poder darse el lujo de ser generoso y las personas que reciben sus regalos en vez de decir, si quiera: ¡Gracias! se ofenden, se molestan por lo bien que le va a la otra persona, se sienten culpables por no poder retribuir al regalo o bien, consideran que lo que reciben es excesivo, que en realidad no necesitan tanto, en vez de ver a una persona como generosa, la critican y la tratan de loca que tira el dinero, o de exagerada.

Estas personas también viven desde la carencia, pero se dañan a sí mismas, piensan que no son lo suficientemente buenos para recibir "tantos regalos" y que en vez de ser algo bueno, los consideran como una maldición. Esto también se ve como un comportamiento ilógico y demente. No es sino falta de autoestima y autovaloración en la persona que recibe el regalo.

Otros tipos de regalos

A veces, hay personas que reciben el mismo regalo dos o tres veces, porque sus amistades les regalan lo mismo. Es mucha coincidencia, pero suele pasar. Discos, películas o agendas repetidos. Creo que en este caso, sí se puede regalar el que ha sido repetido a alguien que de verdad lo usará y lo necesite. Otro tipo de regalo es aquel en que por ejemplo, nos regalan una prenda de vestir y no es de nuestra talla. ¿Qué hacer? Se puede pedir amablemente el ticket para efectuar directamente el cambio en la tienda, no está mal visto y es un acto honesto y consciente de algo que no ajustó bien y no pasa nada.

Aquí la reflexión es pensar en qué lugar nos encontramos no sólo en esta época sino ante la vida. ¿Somos generosos o somos víctimas de la carestía? Definitivamente, regalar no es lo importante, recibir tampoco. Lo esencial es estar con quienes quieres de verdad, y si damos algo a alguien que de verdad lo necesita, que sea un acto voluntario y lleno de amor, sin hacer alarde de ello, solamente Dios y tu corazón verán aquellos actos de nobleza y generosidad que tú decidas dar en esta época. En la Biblia, dice Jesús sobre el corazón generoso: "Muchos son los que dan lo que les sobra, lo que no necesitan o lo que les estorba. Pero otros, los de buen corazón, dan todo lo que tienen. A estos, Dios los recompensará con más bienes celestiales que nunca imaginaron".

Así que si en esta época piensas regalar algo a alguien o "te ves forzado" a llevar regalo, regala algo que de verdad sientas en tu corazón y piensa en la persona al elegir el regalo, sin esperar nada a cambio. ¡Felices Fiestas! Es momento de poner en práctica nuestra generosidad. Observa las bendiciones que trae consigo.

Ponche navideño tradicional mexicano

Simplemente, delicioso.
Muchas gracias por sus comentarios para mi entrada sobre el Ponche de Navidad. La escribí en Diciembre 2009 y la vuelvo a publicar porque me la han pedido mucho. Gracias de nuevo y que pasen unas ¡Felices y Deliciosas Fiestas! Atentos que tengo nuevas recetas.

El olor de la navidad es el del ponche tradicional. Sabemos que es Navidad cuando en alguna posada o fiesta navideña nos dejamos envolver por ese olor calientito, a canela y guayaba, que nos hace recordar cuando éramos pequeños, y nos hace sentir apapachados, en calor de hogar.

Pues bien, he aquí la receta del ponche tradicional mexicano, sí, el de las posadas y la Navidad.

Es tal cual me lo enseñó mi tía Jose y aquí lo comparto. Lo hice ayer y sin afán de otra cosa, sólo digo que me quedó DELICIOSO.


Ingredientes: 100 grs. de flor de jamaica, 50 grs. de tamarindo, 5 guayabas (maduras), 1 naranja, 100 grs. ciruela pasa, 2 cañas de azúcar, 2 rajas de canela, 1 barra de piloncillo, 1/4 taza de azúcar morena.

Nota 1: Sobre la jamaica y el tamarindo: Algunas personas suprimen estos ingredientes y en su lugar, ponen directamente la canela, con esto, el ponche adquiere el sabor concentrado de la canela y el color café. Con la jamaica, el color es rojo-navidad, y con el toque del tamarindo, se vuelve característico agridulce, además de que es una bebida con mucha vitamina C. Este pequeño toque, le da un sabor deliciosamente suave y no tan fuerte como la canela concentrada. Según mi tía Jose, este es el ponche clásico que se preparaba en los años 40-50 en México, el tradicional, tanto por el color como el sabor. Hagan la prueba y verán lo que les digo.

Nota 2: Sobre la fruta: En vez de naranja se puede agregar mandarina o ambas. Algunas personas agregan tejocotes, a mí en lo personal no me gusta esta fruta, prefiero más guayaba por ejemplo, pero ya es cuestión de gustos. En cuanto a la ciruela pasa, me parece suficiente, pero también se pueden agregar pasas además de la ciruela.

Nota 3: Sobre el piloncillo: Éste es melaza sólida de azúcar que se vende en los mercados en forma de cono truncado. En otros países se conoce como panela de azúcar o raspadura. Se puede sustituir por azúcar al gusto (unos 200 grs. aprox. si se sustituye por el piloncillo en la preparación de este ponche).

Preparación: En medio litro de agua se pone a cocer la flor de jamaica con el tamarindo, previamente lavados y sin cáscara estos últimos. Se cuela y esta mezcla se agrega a otra olla con 2 lts. de agua en la que se agrega el piloncillo, la canela y la fruta totalmente limpia y partida en tiras o gajos. La caña se debe limpiar muy bien y cortar en tiras que se puedan servir en vasitos para los invitados. El secreto es tapar la olla y cocer la preparación a fuego lento, revolviendo lentamente, de cuando en cuando, con un cucharon para verificar que el piloncillo se disuelva. Sabremos que el ponche está quedando listo cuando al destapar la olla, empiece a oler a guayaba cocida, a ese olor dulce, que nos quitará el frío decembrino y nos dejará sentimientos de amor y alegría en el corazón.

El ponche se conservará tapado, a fuego bajo y se servirá en vasos de unisel, jarros de barro o tazas navideñas, con una cuchara para que el invitado pueda comer la fruta cocida. Así, se servirá y tomará calientito.

¿Con piquete?

El ponche con piquete lleva 2 cucharadas de ron o brandy al momento de servirse. Esto es el toque final, extremadamente rico. Otra versión es añadir 2 tazas de vino tinto a la preparación unos minutos antes de servir.

Hay muchas variedades sobre esta misma receta, pero así es como la preparo yo en esta época. Además es económica, rendidora y muy fácil de preparar. ¡Salud!

Chakras

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